Trata una crítica al liberalismo, en especial, al liberalismo igualitario de la teoría rawlsiana y la imagen atomista del individuo que ésta predica. Michael Sandel, profesor de la universidad de Harvard, explora los límites del liberalismo que subyacen en su concepción de la persona y propone una comprensión más profunda de la comunidad que la que admite Rawls. Esta confrontación fue una importante discusión de los años ochenta y noventa, que sirvió también para ampliar la teoría de John Rawls.
La crítica comienza refiriéndose a la ética deontológica, aquella que considera el ser humano como un “yo” independiente, una identidad del individuo sin objetivos (proyectos) ni vínculos (relaciones). Michael Sandel cree que uno no se puede considerar moralmente independiente ya que la fuerza moral de un individuo reside en nuestra particularidad, en ser miembros de algo (de un estado, comunidad, nación, comunidad de vecinos…), sucesores de alguien o simplemente que mantenemos relaciones con el presente, al igual que con el futuro y el pasado. Una persona se define por ser parte de un conjunto, que éste puede estar subdividido en otros conjuntos y que yo, como elemento, me formo a partir de los otros elementos y de mi identidad dentro del conjunto. Un individuo sin sus lazos constitutivos, es decir, sin objetivos ni vínculos no es libre sino “una persona completamente falta de carácter, sin profundidad moral”. Este carácter moral que propone este filósofo, producto del contexto de cada individuo, no actúa de manera paternalista sobre mí, pero produce consecuencias que no han sido producto de mi conducta ni de mi elección.
La segunda caracterización que introduce Sandel sobre su concepción del ser humano después del carácter, es la autocomprensión. La autocomprensión o autoconocimiento es la reflexión de una persona con carácter sobre su propia historia, conociendo así las implicaciones morales que tiene el individuo de un carácter particular. Según la deontología, el “yo” independiente no tiene autoconocimiento, al no tener carácter. De ese modo, para la posición deontológica de Rawls la deliberación sobre los fines es una elección puramente preferente, un ejercicio de arbitrariedad que quita relevancia al punto de vista moral. Las personas se mueven por sus preferencias que son reguladas por su intensidad y por su adaptabilidad a la persona que soy (de carácter). A continuación el autor habla de la posibilidad del carácter en la amistad, que es una relación de suma importancia para la constitución del ser del individuo. La amistad es la relación en la que percepciones mutuas y sentimientos de gusto, afecto y deseo del bien se unen en busca de un bien común. El papel de la deliberación sobre el propio bien llevado en la autocomprensión resulta insuficiente y por eso, Michael Sandel introduce una manera de conocer y querer en la que el “yo” se mezcla con los otros “yo” hasta llegar a “un denominador común de autocomprensión compartida a la vez que de afectos ampliados”. Para este filósofo, la comunidad no puede ser más esencial que la persona que cada uno es, pero el individuo tampoco puede limitarse a su esfera privada, sino que debe actuar en lo público, ya que es, en definitiva, constitución del propio “yo”; es aquí donde subyace la concepción de justicia del comunitarismo de Michael Sandel. Ni lo privado por un lado, ni lo público por el otro son decisivos, sólo a partir del conocimiento propio y entre nosotros, como ciudadanos, y hacia un bien común.
El “yo” propuesto por Sandel, vive en las virtudes y costumbres de su comunidad (no adquiridas, sino descubiertas) y no es otra cosa que sus fines, que va modificando y satisfaciendo tras su autocomprensión y tras las relaciones que tiene durante su historia. El liberalismo parece concebir a los sujetos como “separados” unos de otros y de su comunidad. Es esta concepción la que lleva a los liberales, habitualmente, a establecer una drástica división entre la esfera pública y la privada; entre lo personal y lo político. Para los comunitaristas, en cambio, la comunidad debería respetar el derecho inviolable de cada uno a expresar sus ideas libremente, por más que aquellas ideas contribuyan a socavar valores que el resto de la comunidad considera prioritarios.


1 comentario
Julio 15, 2008 a las 10:49 am
[...] este blog hay una buen resumen sobre el libro de Sandel aunque en él sólo se ocupa de los aspectos [...]
Escribe un comentario